Acompañamiento del libro: Lo grandioso que eres.
Cuando esperamos a un hijo, nuestro corazón se llena de emociones: ilusión, alegría, dudas, miedo…
Y junto con todo eso, también aparecen los sueños.
¿Será feliz?
¿A qué se dedicará?
¿Lo estaré haciendo bien? Sin darnos cuenta, esos sueños se convierten poco a poco en expectativas.
Queremos que crezca sano, fuerte, seguro, que descubra todo su potencial, que logre cosas grandes…
Y claro que es válido. Soñar por nuestros hijos es parte del amor que les tenemos.Pero también es importante recordar que nuestras expectativas no deben convertirse en una presión.
Porque a veces, sin querer, lo que imaginamos para ellos puede alejarse de lo que ellos realmente son o quieren ser.
¿Qué es el Efecto Pigmalión?
El Efecto Pigmalión es un concepto que explica cómo nuestras creencias y expectativas influyen en la forma en que los niños se ven a sí mismos.
Cuando tú, como mamá o papá, le haces sentir a tu hijo que confías en él, que crees en sus capacidades y lo valoras por lo que es, eso lo transforma.
Tu mirada se convierte en un espejo donde él aprende a reconocerse con amor, a confiar en sí mismo y a atreverse.
Es impresionante: si un niño siente que tú crees en él, tiende a esforzarse más, a explorar con seguridad, a seguir intentando.
Pero si percibe que no es suficiente, que siempre le falta algo para cumplir con lo que tú esperas… puede comenzar a replegarse.
Puede dejar de intentar, por miedo a fallarte.
Esto no quiere decir que no tengamos expectativas. Claro que sí.
Pero deben ser realistas, flexibles y sobre todo, amorosas.
Expectativas que inspiren, no que presionen. Que acompañen, no que dirijan todo el camino
¿Y entonces? ¿Cómo acompañar sin imponer?
💛 Reconoce sus fortalezas sin compararlo con nadie.
💛 Celebra sus logros, incluso los pequeños.
💛 Motívalo con palabras que lo llenen de seguridad y autenticidad.
💛 Escucha sus sueños, aunque no coincidan con los tuyos.
💛 Déjalo equivocarse, cambiar de opinión, sorprenderte.
Tu confianza puede ser el suelo firme desde donde él se impulse.
Tus palabras pueden convertirse en su voz interior.
Y tu presencia amorosa puede ser ese lugar seguro al que siempre regrese.
Porque lo más grandioso que puede llegar a ser… es simplemente, él mismo.

Lo grandioso que eres